La travesía y el reloj

Sinceramente, no creo que esta sea una historia de amor. En realidad, tampoco tiene que tener una moraleja.

Pero si los espacios tuvieron un alma que se mueve por sus aires, sangre que circula por paredes, y un corazoncito que late detrás de una puerta cerrada con clavos, no serían capaces de amar?

Y si hemos dejado en libertad algo que quisimos, y ese algo nos ha regresado ronroneando entre nuestros tobillos, se podría considerar como algo parecido a una moraleja?

Hace precisamente un año que Alex y yo conocimos este espacio.  Pusimos flores.  Sacamos fotos.  Salimos volando imaginando lo que podría ser la vida en el regazo de este taller

Travesía del Reloj 4, has vuelto a nosotros.  Te queremos.  Te cuidamos.  Te hemos rascado tus paredes en esas esquinas telearañosas.  Te sacaremos brillo, eso te lo prometemos.  Porque si esto es una historia con moraleja, que sea una moraleja feliz.  Y si esto sea una historia de amor, que sea de esas sin final.  Aquí estamos en casa.

Escribir comentario

Comentarios: 2
  • #1

    Iñaki (domingo, 06 marzo 2016 10:04)

    Todas las mañanas paso por delante de vuestra tienda y es una alegría ver un poquito de color en esa Travesía del Reloj, en la que a falta de árboles tenemos las flores de vuestro escaparate. Gracias! Os deseo que os vaya muy bien!

  • #2

    Alex Savia Bruta (domingo, 06 marzo 2016 16:24)

    Mil gracias a ti por tus palabras, esperamos conocerte en persona unos de esos días que pases por delante del taller.
    Un Saludo.